El atractivo que el continente europeo irradia sobre el pensamiento común a nivel planetario lejos de ser un fenómeno estático, es, en cambio, un ente dinámico que muta y se adapta a las imperativos de cada era. Al vislumbrar el escenario viajero que se avecina con miras a 2026, nos hallamos ante una transformación radical en la concepción de